No somos responsables de las emociones, pero sí de lo que
hacemos con las emociones.
Jorge Bucay
Jorge Bucay
Ya
más acostumbrados a este 2012, sigamos hablando de las emociones, en la entrega
pasada hablamos del significado de la palabra emoción así como de las emociones
primarias y secundarias. En esta ocasión vamos a hablar de un tema que ha
generado interés recientemente y se denomina inteligencia emocional.
El revuelo de la inteligencia
emocional surge poco después de que Dr. Howard Gardner postulara su teoría de
las inteligencias múltiples algo que hasta el momento sigue siendo muy controversial
para muchos profesionales de la psicología pues entre otras cosas, Gardner
menciona que el ser humano tiene 7 tipos de inteligencia y no solo una como
hasta ahora se ha pensado. Entre ellas esta, la inteligencia lingüística
relacionada con la capacidad verbal y el lenguaje; la lógica relacionada con el
pensamiento abstracto, precisión y organización; la musical relativa a las
habilidades musicales; la visual-espacial que tiene que ver con la integración
de elementos que son percibidos y ordenados en un espacio determinado;
kinestésica que implica todos los movimientos tanto corporales como con los
objetos; interpersonal como la capacidad de relacionarnos con otras personas y
la intrapersonal que es el conocimiento de uno mismo.
El
concepto de inteligencia emocional fue acuñado por dos psicólogos norteamericanos
en 1990, el Dr. Peter Salovey y el Dr. John Mayer. En general, este término
hace referencia a la capacidad que tiene la persona de sentir, entender,
controlar y modificar sus estados emocionales tanto para sí como para los
demás, es importante resaltar que la inteligencia emocional no se refiere a
tapar o esconder las emociones si no en dirigirlas y equilibrarlas.
Si
bien la inteligencia emocional fue acuñada por Salovey y Mayer, no fue si no
por Daniel Goleman que fue dada a conocer a más personas en 1995 con su obra
“inteligencia emocional” que permite tener una perspectiva totalmente diferente
de lo que son las emociones y su importancia para nuestra vida, lo que muchas
veces dejamos de lado.
La
importancia de conocer nuestras emociones y equilibrarlas tiene mucho que ver
con el surgimiento de investigaciones que han relacionado cada vez más los
estados emocionales con el comportamiento de las enfermedades comunes que
padecemos, por ejemplo un resfriado que por lo regular dura 10 días o menos
bien cuidado, puede durar más o complicarse si nos encontramos tristes,
estresados o enojados ¿increíble no? Se ha encontrado también que las personas
optimistas tienen mejores pronósticos en enfermedades tan complejas como el
cáncer, esto es, si tienes una actitud optimista (y por ende emociones
“positivas”) podrás sobrellevar mejor esta enfermedad o incluso curarte.
Fuente: Goleman, D. (1995). Inteligencia emocional. New York:
Bantam Books

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