No es necesario que se entienda, la reacción
emocional es lo único que importa.
John Coltrane
Ya en entregas pasadas hablamos de las emociones y su importancia en
nuestra salud; en esta ocasión quiero retomar la relación que guarda la
personalidad y la enfermedad.
En términos
generales y en palabras de Allport (1961), la personalidad es aquella
organización dinámica que en la persona va a determinar conductas y
pensamientos característicos, desde esta perspectiva, este autor hacia énfasis
en rasgos que nos diferenciaban y que eran comunes, pero ¿este tipo de
características podrían inclinarnos a desarrollar ciertas enfermedades?
Esta y más
preguntas se hicieron algunos teóricos que les interesó conocer precisamente si
existía o no relación y si por supuesto las emociones podrían influir de forma
positiva o negativa para que enfermáramos o pudiéramos recuperar la salud.
La personalidad puede desempeñar un papel en la progresión de la enfermedad
o en su resultado porque influye sobre la manera en que el individuo aborda los
síntomas o la enfermedad de ahí que para entender incluso la aparición de
algunas enfermedades crónicas baste con conocer algunas características que
podrían ponernos en riesgo, para ello este tipo de características de
distinguen como patrones de personalidad y se les denomina con una letra:
· Patrón de conducta tipo A, este es
tiene como características a personas muy competitivas, con una conducta de
urgencia o premura para hacer las cosas, es la persona que siempre anda contra
reloj y que tiene una gran facilidad para enfadarse, es impaciente, de habla
compulsiva y que es demasiado perfeccionista. Este tipo de patrón puede
desencadenar a la larga en enfermedades cardiovasculares pues se mantiene al
organismo en constante presión hasta desgastarlo.
· Patrón de conducta tipo B, hace referencia a aquellas personas que son más tranquilas, relajadas,
confiadas, con expresión abierta de sus emociones tanto negativas como
positivas.
·
Patrón de conducta tipo C, entre las características más sobresalientes son las personas muy
cooperativas y que prefieren evitar conflictos, son personas sumamente pasivas
y complacientes con los demás y sus deseos poniéndolos incluso sobre los
propios, son poco asertivos y muy proclive a hacer sacrificios, hay una fuerte
tendencia a inhibir las emociones negativas en especial la ira. Este tipo de
personas tienen un riesgo elevado de padecer algún tipo de cáncer pues
contienen sus emociones y su vida esta determinada por el deseo de los demás.
·
Patrón de conducta tipo D, este último
esta caracterizado por un gran malestar emocional o estrés negativo, llamado
también distrés, se experimentan fuertes emociones negativas, pero estas son
inhibidas, evitan el contacto social, este tipo de características influye de
manera negativa en el pronóstico y resultado de enfermedades cardiovasculares
Como puedes notarlo, nuestras emociones pueden enfermarnos pero también
curarnos y por ello en una última entrega de este serial de emociones
hablaremos de un concepto de la psicología positiva que es la resiliencia ¿lo has escuchado?
Fuente: Taylor, S.E. (2007).
Psicología de la salud. 6ª. México: Mc Graw Hill
